
Ingeniero industrial por ICAI, Fernando emprendió por primera vez con Alterna Energía, comercializadora que llegó a facturar 113 millones de euros y a operar a través de más de 500 tiendas Phone House en España. Tras una salida forzada y un proceso judicial que sigue abierto, fundó Supernormal junto a su mujer Almudena y su hermana Inés: tres tiendas en Madrid, producción propia en El Tiétar y una red de pequeños productores ecológicos. Su tesis: la comida tiene que estar buena, y para eso hay que controlar desde el campo hasta el mostrador.