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Ideas incómodas

Experiencia cercana a la muerte: lo que cuenta Rebeca Falcó y lo que se puede comprobar

Rebeca Falcó relata su experiencia cercana a la muerte. Qué cuenta, qué dice la ciencia sobre las ECM y por qué critica el negocio espiritual.

Experiencia cercana a la muerte: lo que cuenta Rebeca Falcó y lo que se puede comprobar

Una experiencia cercana a la muerte (ECM) es el recuerdo de paz, luz o encuentros con fallecidos que relatan algunas personas tras estar al borde de morir. Que esas vivencias existen está documentado; qué son, no. Rebeca Falcó cuenta la suya en No me hables de tu libro, y lo que mejor resiste el análisis no es su descripción del más allá, sino su crítica al negocio espiritual.

Si has llegado buscando que alguien te confirme que el cielo existe, este artículo no lo va a hacer. Aquí va su testimonio entero y en serio, separado de lo que se puede comprobar. Y va también la parte de su discurso que se sostiene sin necesidad de creer en nada: su rechazo a la «espiritualidad de decorado».

¿Qué es una experiencia cercana a la muerte?

Es un episodio de conciencia que alguien recuerda tras haber estado en riesgo vital, con rasgos que se repiten: paz, luz, sensación de salir del cuerpo, encuentros con familiares muertos o un repaso de la vida. Se mide con la escala de Greyson y, según un estudio publicado en PeerJ en 2019, la refiere una de cada diez personas.

Ese estudio lo firmó el equipo de Daniel Kondziella, neurólogo de la Universidad de Copenhague. Preguntaron a 1.034 personas de 35 países y validaron cada relato con la escala, que exige un mínimo de 7 puntos para contar como ECM. Cumplían el criterio 106 participantes, un 10%.

Entre quienes sobreviven a una parada cardíaca, la proporción sube. El cardiólogo Pim van Lommel siguió a 344 pacientes reanimados en diez hospitales neerlandeses y publicó los resultados en The Lancet en 2001: 62 de ellos, un 18%, relataron una ECM. Una revisión de alcance que reunió los estudios prospectivos publicados hasta julio de 2023 encontró cifras que van del 6,3% al 39,3% según el estudio.

Un estudio fenomenológico con supervivientes de parada cardíaca, recogido en PubMed Central, enumera los elementos más habituales: salir del cuerpo, emociones agradables, un túnel o una luz, familiares fallecidos y una revisión de la propia vida.

Es frecuente. Que algo sea frecuente no explica qué es.

El relato de Rebeca Falcó: una rodilla, una parada y «casa»

Según cuenta, Rebeca Falcó entró en parada cardiopulmonar al terminar una artroscopia de rodilla. Relata que le recuperaron el corazón, que sus pulmones tardaron hasta 40 minutos en volver a funcionar y que después pasó cinco días en coma. De ese tiempo dice recordar un lugar al que llama «casa».

La operación, explica, era de las más sencillas: llevaba un año con una prótesis, tenía sangrados sin explicación y su cirujano quiso revisarla. Terminada la intervención, la extubaron, le inyectaron el fármaco que revierte la anestesia y entró en parada. Lo último que recuerda es a la anestesista poniéndole la mascarilla.

Un matiz de su propio relato: en el episodio se habla de 40 minutos «clínicamente muerta», pero ella describe que el corazón volvió antes y que lo que se alargó fue la función pulmonar. Menciona un documento en el que la anestesista dejó por escrito lo ocurrido; no lo hemos visto. Dice que no le quedaron secuelas neurológicas ni físicas, aunque al poco de salir del hospital sufrió una embolia pulmonar.

No cuenta haberse visto desde fuera en el quirófano. Describe «casa» como el sitio «de donde venimos y a donde regresamos», a su padre sentado esperándola y una figura que identifica con Jesús, «enorme», con «una luz impresionante». Ella misma vincula esa imagen a su formación religiosa. El mensaje que dice haber recibido: «Perdón y amor».

¿Qué se siente al morir, según quien dice haber vuelto?

Rebeca Falcó lo resume así: «morir es fácil». Describe un instante en el que, según ella, la mente se desconecta y solo quedan «paz y calma». Es su vivencia, no una descripción médica de la muerte, y encaja con el rasgo que la revista Missouri Medicine señala como característico de estos relatos: desapego y paz.

Para ella, lo difícil está al otro lado: «nacer es difícil». Lo cuenta sin dramatismo: «Es cerrar los ojos. Y nada más». Añade que no supo que estaba muerta y que el miedo, en su lectura, es cosa de la mente, que sabe que se acaba.

El estudio de Van Lommel aporta un dato incómodo para las explicaciones rápidas: que un paciente tuviera la experiencia no dependió de cuánto duró la parada, ni de la medicación, ni del miedo a morir que tenía antes. Temer mucho o poco a la muerte no predecía quién iba a contar algo.

Lo que suele cambiar es la vida de después. Charlotte Martial, neurocientífica de la Universidad de Lieja, dijo a The Washington Post que para la mayoría de quienes la viven es una experiencia que les transforma la vida. Falcó lo pone en primera persona: antes vivía «desde la lucha, desde el estrés» y no dormía porque la mente la despertaba de madrugada. Ahora dice dormir bien.

La experiencia no demuestra nada sobre la muerte. Retrata con bastante precisión la vida de antes.

¿Son reales las experiencias cercanas a la muerte? Lo que dice la ciencia

Son reales como vivencia: se registran en estudios y se miden con escalas validadas. Lo que sigue abierto es su origen. Los autores del estudio AWARE-II concluyen que la investigación no ha probado ni descartado la realidad ni el significado de lo que cuentan los pacientes.

AWARE-II lo dirigió Sam Parnia, de NYU Langone, y se publicó en Resuscitation en 2023. Siguió a 567 pacientes con parada cardíaca en hospitales de EE. UU. y Reino Unido. Menos del 10% llegó al alta y, de esos supervivientes, cuatro de cada diez recordaban algún grado de conciencia durante la reanimación.

El equipo de Jimo Borjigin, de la Universidad de Michigan, publicó en PNAS en 2023 que dos de cuatro pacientes moribundos mostraron un pico de actividad gamma al retirarles la ventilación. Los propios autores escriben que no pueden descartar que sea un proceso patológico ajeno a la conciencia.

En 2025, el Coma Science Group de Lieja propuso en Nature Reviews Neurology el modelo NEPTUNE: una cascada de procesos psicológicos y neurofisiológicos disparada por la falta de oxígeno, la tensión baja y desequilibrios químicos cerebrales. Sus autores lo presentan como teórico, y en febrero de 2026 Bruce Greyson, que da nombre a la escala, discutía partes clave del modelo en The Washington Post.

En el episodio, Álvaro Barrera le planteó la lectura del neurocientífico que lo reduce todo a una descarga cerebral. Su respuesta: «me parece bien». La ciencia no ha cerrado el caso. Un blog tampoco lo va a cerrar.

La «espiritualidad de decorado»: una vidente contra los videntes

Lo que mejor se sostiene del discurso de Rebeca Falcó no necesita fe: es su crítica al gremio. Se desmarca del incienso y del boom espiritual de TikTok, defiende que percibir lo que ella percibe no es un don exclusivo y reconoce que se llamó vidente porque Instagram le pedía una etiqueta.

Preguntada por los médiums de TikTok, le parece bien lo que haga cada uno «siempre que sea ético, moral y legal», pero no compra el atrezo: «No voy a estar con incienso abrazando árboles. Yo no sé si eso es ser espiritual».

Sobre la etiqueta: «Me tuve que poner un nombre para Instagram. Sensitiva, vidente. Y fue lo sencillo». Barrera se ríe; ella le da la vuelta: «El mundo te pide que te clasifiques». ¿Hay videntes farsantes? Una palabra: «supongo».

Su golpe más fuerte va contra la exclusiva: «todos somos iguales, todos podemos hacerlo, no es un don exclusivo de unos pocos». Y apunta a quienes quieren que sea «un patrimonio de ellos». No vende el acceso; lo reparte.

El sector tiene clientela. Según Pew Research Center, el 30% de los estadounidenses consulta al menos una vez al año la astrología, el tarot o a un adivino, aunque la mayoría dice hacerlo por diversión. Y la economía del bienestar en sentido amplio movió 6,8 billones de dólares en 2024, según el Global Wellness Institute. Con ese mercado delante, la etiqueta no es un detalle. Es el producto.

¿Puede una sesión con una vidente sustituir a un psicólogo?

No. Y la propia Rebeca Falcó no lo plantea así: cuando Álvaro Barrera le preguntó adónde mandaría a alguien con un trauma serio, respondió que en sus sesiones no diagnostica ni opina. Lo que ella describe es una práctica espiritual. No es atención sanitaria y no ocupa el lugar de ningún tratamiento.

Su respuesta literal: «Yo no diagnostico, yo no opino». Dice que se limita a contarle a la persona «lo que veo», que sus sesiones duran 50 minutos y que hay quien repite. Es su forma de describir lo que hace, no una terapia.

Aquí nos mojamos sin matices. Lo que cada uno crea sobre el más allá es asunto suyo. Un trauma o un duelo que no te deja vivir no es una cuestión de creencias: es un problema de salud, y se trata con profesionales sanitarios, empezando por tu médico de cabecera y siguiendo por un psicólogo clínico o un psiquiatra. Ninguna práctica espiritual sustituye ese tratamiento ni hace de complemento.

Rebeca habla en el episodio de señales y de sueños con quienes ya no están; es su manera de vivir la pérdida. Si la tuya pesa más de lo que puedes sostener, la puerta es la consulta, no la sesión.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta gente ha tenido una experiencia cercana a la muerte?

Alrededor del 10% de la población general, según el estudio de Daniel Kondziella publicado en PeerJ en 2019. Entre supervivientes de parada cardíaca, el estudio de Pim van Lommel en The Lancet registró un 18%.

¿Las experiencias cercanas a la muerte demuestran que hay vida después de la muerte?

No. Van Lommel defiende que la conciencia puede existir con independencia del cuerpo; el equipo de Charlotte Martial las explica por procesos cerebrales. Los autores de AWARE-II concluyen que ningún estudio ha probado ni descartado su significado.

¿Qué diferencia hay entre una ECM y una alucinación?

Los autores de AWARE-II sostienen que estas experiencias se distinguen de alucinaciones, delirios o sueños. Kondziella encontró que la intrusión del sueño REM en la vigilia era más común entre quienes las relatan, un 47% frente a un 14% entre quienes no habían tenido ninguna, y advierte que asociación no es causa. Falcó dice que la diferencia se nota porque «lo sientes».

¿Quién es Rebeca Falcó?

En el episodio se define como una persona que ayuda a los demás a recordar quiénes son, y explica que en Instagram se presenta como sensitiva y vidente. Relata haber vivido una experiencia cercana a la muerte tras una parada cardiopulmonar durante una artroscopia de rodilla.

No te vamos a decir qué creer. Te proponemos algo más difícil: escuchar a alguien que cuenta lo que vivió sin pedirte que lo compres. La conversación completa con Rebeca Falcó está en YouTube. Y si quieres saber por qué aquí preferimos la pregunta incómoda al discurso de escaparate, empieza por nuestro manifiesto o por las preguntas que arruinan una conversación.

Experiencia cercana a la muerte: lo que cuenta Rebeca Falcó y lo que se puede comprobar — No me hables de tu libro